lunes, 12 de marzo de 2012

Que es el amor?



Dicen algunos que el amor es cuestión de distancia,  que la lejanía es directamente proporcional al deseo que se produce. Otros dicen que requiere de esfuerzo y sacrificio para que perdure, dicen que cuando se presenta uno realmente lo sabe. Algunos piensan que es simplemente un fenómeno hormonal, química pura; por el contrario, otros piensan que es más bien un deseo psíquico, una necesidad de sentirse acompañado en la vida. Escucho canciones de calamaro que dicen que no se puede vivir del amor, otras de los Beatles que dicen que es todo lo que uno necesita.
Mis amigos me dicen a veces que tengo que salir a buscarlo, mi familia que ya va a llegar. En las películas muestran que el destino siempre gana y vivieron felices por siempre. En el noticiero… nunca hablan del amor.
Algún que otro amor me dijo “por ahí es esto” otros “quizás en otro momento”. Dice mucha gente que no existe, o que dura para siempre, o que es lo único que perdura, o que haber perdido es mejor que nunca haber amado. Dicen que lastima, y que a veces sana. Dicen que engaña.
Dicen que el amor inspira, para bien o para mal. Que esta a la vuelta de la esquina, o que es difícil de encontrar. Que para uno solo hay una,  dos tres o más.
Dicen tantas cosas que ya no me alcanza.
Como olvido tu sonrisa, así el dilema se acaba.

Perros guardianes



Como todas las venditas medianoches en el camino a casa, pase por aquella esquina donde esta la garita de seguridad privada de una casa de las importantes, con sus hinchapelotas perritos guardianes.  Esta vez iba distraído pensando en mis cosas y me tomaron de sorpresa, el cagaso que me pegue no se puede expresar en pocas líneas; después de reaccionar al susto les hice frente para que cerraran el maldito hocico y en seguida retrocedieron  aunque seguían ladrando. Justo el guardia salió de la garita y arto de la misma situación que ya hace tiempo se venia repitiendo le empecé a reprochar con enojo. Me pedía disculpas como queriéndome hacer entender la inseguridad que se vive en las calles de hoy, pero no logro calmarme; entonces le grité, “educa a tu pueblo si no queres que te robe”. Más tarde al seguir caminando me di cuenta de que no era al guardia al que le gritaba sino a esa parte de mi sociedad que prefiere desentenderse de la culpa y de la responsabilidad que todos tenemos frente a la formación de un pueblo.
Pensando en estas cosas también  recordé los largos pasillos verdes y desolados que tenia que recorrer para ir a mi antiguo trabajo. Hermoso cercos de metros y metros, a uno y otro lado de la calle interminable que había quedado como residuo entre los grandes barrios cerrados. Gracias a dios siempre fui un hombre no de valentía sino de sana inconsciencia, lo cual me permitía poder hacer ese recorrido sin preocupación de que algo sucediera. Porque siendo realista, la inseguridad existe; pero de seguro que el crear esos grandes centros de auto prisión domiciliaria, lo único que logran es ignorar y trasladar la inseguridad a otro lado; más precisamente a ese gran pasillo desolado por el cual yo paso.
Pobres perritos guardianes, al fin y al cavo solo ladran porque tienen miedo; o mejor dicho porque su dueño los manda porque tiene miedo. Quisiera poder  sentir ese miedo que muchos tienen, y no la culpa que algunos aceptamos. Lo que si me consuela es que se que del miedo salen ladridos, y de la culpa las soluciones.

Sin saberlo.


Muchos se refieren a ese momento como el fin de un nuevo día, pero para mi no es más que el comienzo de una nueva noche. Un tono rojizo teñía el aire del lugar convirtiéndolo silenciosamente en una cálida poesía en donde largas sombras buscaban un pedazo cómodo de suelo para echarse a dormir. Sin embargo el sol aun no se había ido, parecía intrigado por saber que hacía aquellos dos chicos caminado junto a las vías del tren. Algo le decía que aquella escena valía la demora de su partida.
El ruido de las piedras que se acomodaban bajo sus pisadas, se imponía sobre la lejana música de los ruidos de la ciudad, de la cual justamente se alejaban los dos chicos cada vez más asta que esta finalmente desapareció.
-         che me duelen los pies- dijo el más chico con un tono agotado.
-         ¡También voz! , ¡si venís descalzo!- le contestó el otro de forma agresiva como solía hacerlo.
El cruel maltrato que les había dado su corta vida, se reflejaba claramente en sus ropas a la cual se le agregaba la mugre característica de los chicos de su edad. El más chico de los dos era un tanto más bajo y menudo de cuerpo y cara, se notaba que era un chico inquieto pero que en aquel momento estaba cansado. El otro era como quien dice normal y a diferencia del otro, no era rubio sino de un morocho claro.
- ¡callate!, voz no sabes lo que caminé hoy; no es que este descalzo-.
-  sos  un maricón, seguro que no hiciste nada en todo el día-.
- tuve que ir a buscar a mi hermana a la escuela-.
- ¡huu!, ¡pará!; qué zarpado- comento de forma irónica el que caminaba a su lado con firmeza.
- no, e serio; para un cacho que no doy más.- interrumpió mientras se sentaba sobre el hierro de la vía. Al cabo de un rato prosiguió.-mira tarado, tengo una ampolla enorme. Tanto que me decías.-
-  dale idiota, no vamos a llegar más-
-  ¡pará un cacho chabón!-
Un silencio se hizo por un instante.
-         che, ¿qué hora es?-
-         no se, no tengo reloj; deben ser como las ocho.
-         ‘Tas loco. No deben ser más de las siete. Si salimos a las seis y media de casa-
-         y bueno, hace rato que estamos caminando.-
Después de una largo pausa, el más grande, que aun seguía parado continuó:
-         ¿hiciste lo de matemática?-
-         ¿qué cosa?-
-         había que hacer uso ejercicios.-
-         ya fue, si igual nunca los pide.-
-         y la prueba es el jueves.-
-         si, ya sé. ¿sabes algo vos?-
-         no, mañana empiezo a estudiar-
Otra larga pausa se inició en el dialogo, sin embargo sus cabezas seguían funcionando. Sentado e la vía uno jugaba con las piedras de entre las gruesas tablas de esta, el otro observaba lo que hacía el otro pero sin prestar demasiada atención.
-         bueno, dale vamos.-
-         pará un cacho-
-         hace media hora que estamos acá esperando, ¡dale!- insistió el otro pegándole e forma de juego.
-         ¿Qué haces tarado?- le dijo su compañero enojado mientras le contestaba el golpe.
Entre risas comenzaron una pelea ficticia, de esas que siempre en algún momento deja de serlo. El más grande como siempre dominaba la pelea, y esotro sobre el piso disfrutaba. Compenetrados e el forcejeo, parecían no notar que el tren veía hacia ellos. Ya estaba demasiado cerca cuando se escuchó la bocina.
-         ¡viene el tren! –
-         si, claro- dijo el oro irónicamente si salir de encima de su amigo.
-         ¡en serio, Salí!-
El tren pasó a oda velocidad y siguió asta perderse nuevamente e la lejanía.



                ----------------------------------------------------------


-         Ja, ja, ja; te re cagaste.-
-         Sos un idiota-
-         Hubieras visto tu cara- seguía riendo el más grande.
-         ¡pelotudo!, yo que sabía que venia en la otra vía, allá adelante dobla; no se ve.-
-         ja, ja, sos u maricón-.
Como respuesta a la burla, el otro le tiró una patada suave como para remplazar las palabras; y el otro si demasiado esfuerzo la esquivó. Rápidamente ambos volvieron a los mismos lugares a donde se encontraban antes y en las mismas posiciones.
Esta vez, aunque aun apurado, el compañero no se animó a decirle al otro que continuaran la caminata como antes. Sino, se quedo pensando en silencio un largo rato.
-         no viste la moneda que tenía yo antes- pregunto para romper aquel silencio, mientras buscaba en el suelo.
-         No, no vi nada-le contesto aun enojado.
-         Fue tu culpa, la perdí cuando me pateaste.
Finalmente la encontró cerca de la vía y se agacho a buscarla dándole la espalda a su amigo, cuando escuchó que el oro se reía.
-ja, ja ,ja.-
-¿De qué te reís?-
-tenés un agujero, se te ve el culo…ja, ja ,ja-.
- ¿y vos qué miras, maricon?-
- nada- le respondió en voz baja y siguió.- ¿vamos?.
- dale-.
Los dos chicos seguían caminando por las vías cuando vino al fin la noche, y se perdieron en la inmensa oscuridad del mundo. Uno de ellos con un agujero en el pantalón y una moneda en el bolsillo, el otro con una ampolla en el pie.
Era el comienzo de una nueva noche.


En una oscura habitación, cinco dados corren sobre un paño verde; y se puede escuchar el suave impacto de estos contra la mesa. Cinco dados corren sobre un paño verde, la suerte está echada.


-         ¿y?, ¿vas a estudiar para matemática?-.
-         no….., ni en pedo-.

Frio eterno



1

Mucho Tiempo había pasado desde la última vez que había tenido la oportunidad de presenciar un anochecer tan hermoso como el de aquel día. Encerrado en mis pensamientos y con la arena masajeándome los pies, me perdí observando el frío mar argentino. El sol, tras los grandes médanos, lentamente se fue escondiendo mientras que al mismo tiempo una brisa fresca y suave se hizo presente. El sereno ruido del mar me invitaba a seguir caminando.
De repente aquel paraíso en el cual me encontraba desapareció; oí gritos, gritos que pedían desesperadamente ayuda. Volteé la mirada hacia el mar y a lo lejos alcancé a ver a un chico luchando contra las brutales aguas, me sorprendió que allá podido escucharlo a pesar de la distancia que nos separaba el uno del otro. Pero mientras me sacaba la remera para socorrer al joven algo realmente asombroso ocurrió. Todo, absolutamente todo quedó congelado; las nubes, el viento, el mar e incluso la temperatura se detuvo. No hacia ni frío ni calor. Al vez mi reloj me di cuenta de que las agujas ya no giraban; mirando a mis costados nada se movía, tampoco nada se oía.
De pronto me di vuelta y vi un hombre que caminaba hacia mi, lo extraño era que lo hacia sin tocar el suelo. Era calvo y de piel obscura, vestía ropa negra. Al acercarse pude notar en el las facciones más raras que se hallan visto, y un extraño brillo escarlata en sus ojos. Podía sentir la sangre recorriendo mis venas y arterias.
De pronto, cuando ya se encontraba lo suficientemente cerca, habló:
- déjalo morir- susurró y a la vez aturdió mis oídos.
En ese instante recordé al chico que aun estaba en el agua del cual me había olvidado completamente.
- No - le contesté simplemente.
- No te estoy dando a elegir- me dijo luego de reír- déjalo morir.
- prefiero yo morirme hoy, que ahogarme mañana en mi conciencia. No puedo simplemente dejarlo morir.
Una leve sonrisa se puso en su rostro y siguió diciendo:
-¡conciencia! Ja, ja. ¿No estas cansado de ser un esclavo? Siempre esta ahí como pesadas cadenas enredadas en tu cuello, oprimen tus venas todos los días. Rómpelas. Yo puedo darte verdadera libertad, déjalo morir.
-¡Nooo! ¡No puedo!-grite desaforadamente- No lo haré.
- piensa que tu no lo mataste, tu no lo empujaste al mar- me susurro al oído y continuó- Hagamos un trato, puedo darte lo que vos me pidas, puedo librarte de tu conciencia por ejemplo; o que tal si te revelo los más grandes secretos. Riquezas, poder, puedo darte cualquier cosa.
En ese momento una verdadera batalla se había desatado en mi mente; por qué a mi, qué es lo que quiere, qué es lo que quiero yo. Estaba al borde de la locura, conocí lo que es tener miedo de verdad. Mi cuerpo sudaba y mi mente estaba por quebrarse , mientras su mirada seguía perforando mis ojos y el color escarlata me confundía. Entonces caí.
- que tal vida eterna-.
El misterioso hombre sonrió.



2

La incomoda luz del amanecer me despertó aquella mañana bajo el inmenso cielo azul. Caminé hacia la orilla, me mojé los pies y lave mi cara; mientras, a pesar de intentar evitarlo, pensaba en lo que había ocurrido recientemente y aquellos ojos escarlata que se encontraban fijos en mi memoria. Una vez despierto del todo podía ver más claro, aunque en realidad no terminaba de entender lo que había vivido. Seguí caminando mar adentro asta que el agua llego hasta mis rodillas, y me detuve para ver en el horizonte el encuentro entre el cielo y el mar; aquellos inmensos mantos azules. Podía escuchar gritos de auxilio pero estaban solo en mi cabeza ya que no había nadie más allí.
Luego de un rato emprendí mi regreso a casa. Mis pensamientos hacían lo imposible para convencerme de que había sido todo solo un sueño del cual ya había despertado, pero yo bien sabía que no había sido así.
Después de aquel día, todo transcurrió con normalidad; Mi vida había vuelto a ser la de antes. Preferí no decirle nada de lo ocurrido a nadie, quizás por miedo a que no e creyeran, quizás por miedo a pensar en ello. Lo cierto en que solo yo lo se.
Finalmente después de algunos meses de aquel día ocurrió lo inesperado. Luego de un largo sueño desperté encontrando frente a mí al abrir los ojos tan solo un infinito fondo negro. Con miedo a confirmar lo que tanto me temía, estiré los brazos hacia arriba, y sin llegar a extenderlos por completo me encontré con un firme tablón a poca distancia de mí. Posiblemente sobre ella se encontraran dos metros de tierra.
Duro de espanto me quede por unos minutos contemplando el negro espacio que al parecer sería mi nuevo cielo asta el día de mi muerte.

3

Luego comenzó la desesperación, golpee con mis puños hasta más no poder las paredes del cajón y pude sentir la sangre chorrear por mis nudillos. Con brazos y piernas luche por salir de aquel encierro, para tan solo desgarrar mis músculos y quebrar algunos de mis huesos. Ahora mi cuerpo inválido solo servía para llevar a mi alma aquel terrible dolor que no podría explicar solo con palabras.
Solo podía pensar en la promesa que me había hecho el hombre de los ojos escarlata, aquella promesa de vida eterna. Me asustaba pensar en lo que vendría luego y en como iba a terminar; o por qué no, si algún día terminaría.
Me repugna pensar en lo que pasó después. Acompañado por un fuerte olor vomitivo, comenzó el periodo de putrefacción y atraídos por aquel fuerte olor, comenzaron a llegar los gusanos los cuales lentamente se fueron metiendo entre las ropas ya gastadas por el paso del tiempo. Podía sentir sus húmedos cuerpos resbalando sobre mi piel sin poder nada al respecto ya que, como he dicho antes, mis músculos se encontraban totalmente destrozados. Ya no tenía fuerzas ni para secar las lágrimas que corrían por el costado de mi rostro.
Los gusanos fueron creciendo en número y también fue creciendo el dolor, ya no caminaban solo por mi piel, sino que caminaban dentro de mí. Sentía como avanzaban entre mis músculos y como salían y entraban por mi boca.
El lugar cada vez se hacia más frío e insoportable. Ya solo quedaban mis huesos en mal estado y algunos restos de carne ya podrida. Increíblemente yo seguía allí, no se como pero yo seguía allí. La espera se hacía aun más insoportable y agobiante con el recuerdo de aquel día y aquellos ojos diabólicos y enfermizos que no dejaban de mirarme.
Finalmente mis huesos se hicieron polvo muy lentamente y fui sintiendo que cada vez más un frío inexplicable me rodeaba. Nada olía, nada veía, nada oía; solo existía. Solo sentía un fuerte dolor que crecía minuto a minuto y una brisa fría que me torturaba y me recordaba que aun estaba allí.
Un frío eterno.

De poco un todo


EL VENTILADOR DE TECHO

 Pise una cucaracha que pasaba justo por debajo de mi silla sin necesidad de levantarme de ella e interrumpir mi almuerzo, que ya se estaba enfriando .Luego vi otro de esos sucios insectos caminando por los azulejos de la pared, y de no ser por que se metió rápidamente por detrás de la heladera, estirando un poco la pierna; lo hubiera pisado también.
     No podía pensar en otra cosa que en lo solo que estaba en la vida, y hoy este se engrandecía ya que era el aniversario de la muerte de mi madre; que por cierto había muerto de depresión el día aniversario de la muerte de mi padre .Era el aniversario de ambos. Solo miraba el plato de sopa ya helado que tenía frente a mí, y pensaba en ellos.
También me deprimía sacando la cuenta de los días que habían pasado desde la última vez que había visto a mi hermano. El pobre tuvo que irse a Francia por cuestiones laborales, y nunca más lo vi. Quizás meses, quizás años. La verdad es que parece un siglo y tres días.
 ¿Y mis pares?.............. ¿Donde están hoy? Aquellos años jóvenes se habían ido y con ellos su gente, ambos para no volver.
No tenía fuerzas para ir a trabajar y además solo tenía una hora para llegar a tiempo, todo era un completo desastre. Encima tenía que limpiarme las uñas y las orejas, que ya habían juntado demasiado polvo. Ya no siento que valga la pena esforzarme tanto tan solo para ganar unos pocos pesos, que tarde o temprano empañan los vidrios. La cucaracha se atrevió a asomarse una vez más, para ver lo que hacía.
De repente sentí un fuerte ruido del otro lado de la puerta que daba a la habitación contigua, pero no podía ver porque estaba serrada. Parecía como si algo hubiera golpeado con algo y caído sobre otro algo. No sabía qué, pero algo había pasado del otro lado de la puerta.
Me levante y fui a ver que era; abrí lentamente la puerta, y me encontré con que el ventilador de techo había caído al piso nada más y nada menos que arriba de mi hijo que ahora estaba muerto. En el piso quedo su dibujo recién hecho junto con sus crayones de colores, esta vez no llegó a mostrármelo como solía hacerlo. Al darme vuelta, vi que la cucaracha nuevamente se asomaba y me miraba como la primera vez.
De tanta bronca que tenía volví a donde estaba antes sin ni siquiera abrir la puerta; ya ni me acordaba que podía hacer eso. Luego escuche a mi esposa María que me decía que aun estaba a tiempo de llegar al trabajo si me tele transportaba; no se como no se me había ocurrido antes. Además quedaba solo a media cuadra de casa.
Igual en ese momento me di cuenta de que ese día no tenía que ir a trabajar y tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que se me plazca.
Miré hacia la heladera, y el insecto que no paraba de mirarme era una mancha, tan solo una mancha en la pared. Levante el pie, el cual no había levantado después de matar al insecto, y note lo mismo; tan solo una mancha negra e inmóvil.
Que mas puedo pedir, las cucarachas están solo en mi cabeza. En cambio el ventilador de techo solo esta ahí, existe porque una vez existió, como una especie de inercia. Ventilador de techo te perdono, después de todo nadie quiere estar allí.

 Pise una cucaracha que pasaba justo por debajo de mi silla sin necesidad de levantarme de ella e interrumpir mi almuerzo, que ya se estaba enfriando .Luego vi otro de esos sucios insectos caminando por los azulejos de la pared, y de no ser por que se metió rápidamente por detrás de la heladera, estirando un poco la pierna; lo hubiera pisado también.
     No podía pensar en otra cosa que en lo solo que estaba en la vida, y hoy este se engrandecía ya que era el aniversario de la muerte de mi madre; que por cierto había muerto de depresión el día aniversario de la muerte de mi padre .Era el aniversario de ambos. Solo miraba el plato de sopa ya helado que tenía frente a mí, y pensaba en ellos.
También me deprimía sacando la cuenta de los días que habían pasado desde la última vez que había visto a mi hermano. El pobre tuvo que irse a Francia por cuestiones laborales, y nunca más lo vi. Quizás meses, quizás años. La verdad es que parece un siglo y tres días.
 ¿Y mis pares?.............. ¿Donde están hoy? Aquellos años jóvenes se habían ido y con ellos su gente, ambos para no volver.
No tenía fuerzas para ir a trabajar y además solo tenía una hora para llegar a tiempo, todo era un completo desastre. Encima tenía que limpiarme las uñas y las orejas, que ya habían juntado demasiado polvo. Ya no siento que valga la pena esforzarme tanto tan solo para ganar unos pocos pesos, que tarde o temprano empañan los vidrios. La cucaracha se atrevió a asomarse una vez más, para ver lo que hacía.
De repente sentí un fuerte ruido del otro lado de la puerta que daba a la habitación contigua, pero no podía ver porque estaba serrada. Parecía como si algo hubiera golpeado con algo y caído sobre otro algo. No sabía qué, pero algo había pasado del otro lado de la puerta.
Me levante y fui a ver que era; abrí lentamente la puerta, y me encontré con que el ventilador de techo había caído al piso nada más y nada menos que arriba de mi hijo que ahora estaba muerto. En el piso quedo su dibujo recién hecho junto con sus crayones de colores, esta vez no llegó a mostrármelo como solía hacerlo. Al darme vuelta, vi que la cucaracha nuevamente se asomaba y me miraba como la primera vez.
De tanta bronca que tenía volví a donde estaba antes sin ni siquiera abrir la puerta; ya ni me acordaba que podía hacer eso. Luego escuche a mi esposa María que me decía que aun estaba a tiempo de llegar al trabajo si me tele transportaba; no se como no se me había ocurrido antes. Además quedaba solo a media cuadra de casa.
Igual en ese momento me di cuenta de que ese día no tenía que ir a trabajar y tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que se me plazca.
Miré hacia la heladera, y el insecto que no paraba de mirarme era una mancha, tan solo una mancha en la pared. Levante el pie, el cual no había levantado después de matar al insecto, y note lo mismo; tan solo una mancha negra e inmóvil.
Que mas puedo pedir, las cucarachas están solo en mi cabeza. En cambio el ventilador de techo solo esta ahí, existe porque una vez existió, como una especie de inercia. Ventilador de techo te perdono, después de todo nadie quiere estar allí.

AQUELLOS OJOS

Era un anochecer lluvioso y el cielo estaba totalmente cubierto por una gran nube gris que me relajaba los ojos al mirarla. En las mojadas calles de buenos aires  por la lluvia de hace un instante , todo se encontraba en calma  ; paresia ser el único que había decidido  salir a terminar el día . Todo indicaba que iba a ser un día normal, un día más de los tantos que hay en el año , pero  inesperadamente algo sucedió , la mujer mas hermosa que aya visto paso frente a mis ojos.
Su pelo era tan negro como el infinito del cielo solo que caía delicadamente sobre su hombro , tenia un tono tostado en su piel  tan suave como su caminar. Pero lo más impactante eran sus ojos. Llamaban la atención por ser tan hermosos, llenos de misterio e ilusión. Podía uno verse claramente reflejado en ellos como en el más fino cristal mientras escuchaba lo que ella decía; y de ellos salía la mirada mas pura y atrapante que pueda existir en el mundo.
Decidí seguirla y ver hacia donde iba; y al cabo de unos minutos la vi entrar a un café. Se sentó en una de las mesas pidió un café y medialunas, se saco su abrigo, y luego saco un libro de su bolso y comenzó a leer. Yo que aun me encontraba en la puerta del lugar, finalmente decidí entrar y sentarme en una mesa desde la cual pudiera verla. Había crecido dentro de mi una extraña obsesión por aquellos ojos, no podía despegar los míos de aquellos. Me encontraba totalmente hipnotizado.
Finalmente no pude aguantar más mis ansias, y me acerqué a su mesa tímido pero decidido:
-soy coleccionista- le dije para romper el hielo.
Ella me miró un instante y siguió leyendo.
-desde muy chiquito, me ayuda a descargar tensión-.
-yo también- me contesto al fin- colecciono relojes. De mano de bolsillo, de pared...-
-¿ puedo sentarme? – le pregunte mientras lo hacía- lo mío es u poco más costoso, pero lo vale; es increíble como un objeto determinado puede contener extrema belleza para alguien y para cualquier otro no.
-entiendo perfectamente lo que decís- me contestó nuevamente- aunque no se si belleza. Yo encuentro en los relojes algo especial, atrayente. Además me mantiene ocupada cuando tengo algún tiempo libre.
Mientras me hablaba aquellos diamantes en bruto seguían brillando como siempre, pero esta vez me miraban. Me enamoraban.
Seguimos hablando en el café acerca de nuestras colecciones, y luego la invité a dar una vuelta para disfrutar del relajante momento después de la lluvia.
Así fue como nos alcanzó la noche caminando por las calles de Buenos Aires. Parecía entretenerse mientras le comentaba de mi obsesiva y preciada colección y mis relatos sobre ella. Luego de un buen rato terminamos sentados en el banco de un parque a la luz de los pintorescos faroles. Nos besamos y no sentimos cuando las gotas comenzaron nuevamente a caer. En ese instante entré en sus ojos y los tomé para mi.
Llegue a casa cansado por la larga noche de emociones que había pasado, la espalda me estaba matando. Deje el paraguas y el saco colgados junto a la puerta, me saqué los zapatos y me fui a la cocina. Cuidadosamente para no mancharme de aquel escarlata, dejé el ensangrentado cuchillo en la pileta para lavarlo al día siguiente con mas cuidado.
Entré a mi cuarto, abrí el placard y deje mi nueva y talvez mi mejor pieza hasta el momento junto al resto de la colección. No podía creer lo que tenía obre la repisa, nada más hermoso hay en este mundo que aquellos ojos.




ENCIERRO


Ya hace tres días que me encuentro encerrado en ese pequeño cuarto sin ver la luz del sol. Anhelo el momento en que vuelva a ver, oír o sentir algo, más allá de esos cuatro muros impenetrables que se aplastan entre el techo y el suelo. El aire parece no correr aquí adentro, pero más asfixiante aun es el encuentro con mis conflictivos pensamientos; aquí lo más que puedo hacer es explorar los rincones más inhóspitos de mi  cansada mente. Y por más que trae de evitarlo, no logro escapar de esto.
Cansado, aburrido y aterrado, los minutos parecen horas y las horas para mí ya son días. El único descanso que tengo de este pequeño infiero es el de cuando caigo en las profundidades de un largo sueño, si embargo incluso en ellos casi siempre termino explorando el inmenso universo que es mi inconsciente.
Finalmente y después de tanto tiempo; camine hacia la puerta y salí.

REBELDIA

A veces pienso que las cosas que el hacia, no estaba regidas bajo ningún criterio moral o ético, sino que las hacia por pura rebeldía. Siempre tenía una postura contraria a la de la mayoría o por lo menos a la mayoría de los que lo rodeaban; seguramente se resistía a pensar que en alguna circunstancia llegase a o tener la razón, así como al ser limitado por otro.
Más que nada yo pienso que era un capricho, si quería algo simplemente lo conseguía. Recuerdo una vez en que hablábamos de que había leyes que aunque no quisiera no las podría violar, como las que estaba implícitas e la naturaleza. Enojado y ofendido por mi cometario, agarró vuelo y se alejó en el firmamento.

CUANDO DIOS MUERA, MORIRA EL HOMBRE


Ni el más mínimo ruido se escuchaba en el laboratorio del científico. Compenetrado en su trabajo, no pensaba en otra cosa que lograr su propósito. Para él el tiempo se había parado en seco, estaba completamente solo en el lugar y sin embargo sin darse cuenta se sentía acompañado. La verificación de su hipótesis podría modificar todo el pasado, el presente y en especial el futuro.
 Finalmente con una repentina iluminación de su mente, encontró la solución, tan simple que era imposible descubrir a simple vista. Era solo una cuestión de combinación de partículas y ¡bang! Surge la vida. Por fin la verdad: Dios no existe.
En ese mismo instante de inmensa soledad en un universo tan inmenso, el científico dejó de respirar, producto de la más grande desolación.


DE CAMINO A CASA.

Mataron a mi hermano, se que fueron ellos porque los escuche mientras hablaban. Lo tenían todo perfectamente pensado, solo se olvidaron de fijarse de que no hubiera nadie del otro lado de la puerta escuchándolos. Desde que se enteraron que vendría con nosotros pensaron evitarlo; y así lo hicieron, cobardemente lo mataron en el camino a casa, los muy miserables lo agarraron vulnerable, encerrado, sin la mínima posibilidad de defenderse.
Lo que no logro entender es por que lo hicieron, tal parece que fue por asuntos de plata , los iba terminar de llevar a la bancarrota. Yo pienso que fue por odio.
Ni siquiera llegamos a hablarnos ni a vernos. Quiero ver sus caras cuando les diga que ya se todo, mañana cuando vuelva del colegio les voy a decir que escuche sobre su idea de abortar.

PLAZA DE MAYO

Me encanta quedarme en la plaza largas horas en algún lugar desde donde pueda ver la gente pasar; especialmente en esta, con el cabildo de un lado y la casa de gobierno del otro. Me hacen sentir más patriota aun de lo que soy.
Siempre cuando veo a la gente, me pregunto a donde va o de donde viene. Algunas caras ya me son conocidas y se su recorrido, pero siempre hay nuevas para imaginar historias. Lo bueno es que aquí siempre hay gente, nunca está vacía; y nunca falta quien tire granos al piso para que yo vuele y me acerque a comerlos.

Si alguien te dice que...

El hombre camino por el puente a paso firme, dispuesto a no retroceder. Al llegar donde el agua que corría por debajo era más fuerte, se frenó, trepó la baranda y quedo del otro lado de ella agarrado solo con una mano. Solo tenía medio pie apoyado en el puente el resto de su cuerpo flotaba en el aire. Y justo cuando iba a soltarse:
- ¡para! ¡para!. Ni loco me tiro. Por más lindo que sea tu cuento y por más autor que seas, no pienso hacerlo. Ya estoy cansado de que me digas lo que tengo que hacer, ¿quién te creés que sos?.

EXTRATERRESTRE

Tirados en el campo, dos amigos hablaban mirando el cielo.
-          ¿ vos creés que hay vida en otros planetas?.
-          Si, ¿ por qué no? Yo me los imagino verdes con tres ojos y con muchos brazos. Un poco más chicos que nosotros pero con cabezas enormes.
-          No, para mi son como nosotros pero en otro planeta. Solo que en vez de tener la piel azul la tienen medio marrón clarita; en vez de tres dedos , cinco; y también con pelo arriba de la cabeza.
-          ¡¡ que asco!!
-          Si, tenés razón. 

AGUA DULCE

El otro día cuando fui al lago me ocurrió algo muy extraño. Estaba sentado sobre una piedra junto al agua y se me ocurrió mirar mi reflejo en ella, cuando me llevé una gran sorpresa. No parecía mi cara la que estaba allí, era diferente; incluso los gestos que yo hacía no eran los mismos que se reflejaban. Yo sonreía y en el agua hundía las cejas, yo abría la boca y el reflejo sacaba la lengua.
Por fin el rostro sonrió y se fue nadando, y en ese instante comprendí que era lo que pasaba; el problema había sido que nunca antes había visto una sirena de agua dulce.